Whist: preguntas y respuestas

Respuestas breves a lo que más se pregunta sobre Whist. Todo lo demás está en el reglamento completo.

¿Cuántos jugadores hacen falta para el whist?
Cuatro, en dos parejas, con los compañeros sentados uno frente a otro. Se reparte toda la baraja de 52 cartas, trece a cada uno, y el as es la carta más alta.
¿Cómo se elige el triunfo en el whist?
El que reparte descubre su propia última carta. Su palo es el triunfo de la mano, y el que reparte se la queda en la mano antes de empezar, así que todos conocen una de sus cartas.
¿Hay que asistir al palo en el whist?
Sí. Si puedes seguir el palo de salida, tienes que hacerlo. Si no puedes, juegas cualquier carta: un triunfo para ganar la baza, o cualquier otra para descartarte. Nada te obliga a fallar.
¿Cómo se puntúa el whist?
Las seis primeras bazas de cada bando son el libro y no puntúan. Cada baza por encima de seis es un punto, así que un bando que hace nueve bazas se apunta tres. Con trece bazas, solo un bando puede puntuar en cada mano.
¿Qué son los honores en el whist?
El as, el rey, la reina y la jota de triunfo. Algunas mesas pagan cuatro puntos por tener los cuatro entre los compañeros y dos por tener tres. Muchas lo quitan, porque premia el reparto y no el juego. Aquí lo decide el anfitrión, y están desactivados salvo que los active.
¿Cuánto dura una partida de whist?
Cinco puntos, o siete, según se acuerde antes. Las mesas tradicionales juegan un rubber, al mejor de tres partidas; aquí una mesa juega una partida. Si los dos bandos llegan empatados a la meta en la misma mano, se juega otra.
¿Quién sale, y cómo gira el reparto?
Sale a la primera baza el jugador a la izquierda del que reparte, y quien gana cada baza sale a la siguiente. Después de trece bazas, el reparto pasa a la izquierda.
¿Qué diferencia hay entre el whist y el bridge?
El bridge nació del whist. Añade una subasta, en la que las parejas pujan por elegir el triunfo prometiendo un número de bazas, y un muerto que se juega boca arriba. El whist no tiene nada de eso: el triunfo se descubre, y lo único que importa es cómo se juegan las cartas.