Estrategia de Mus
Cómo jugar bien a Mus cuando ya conoces las reglas: las decisiones que importan y los hábitos que ganan.
Aprovecha el mus
En el mus se hacen las buenas manos. Pide mus cuando tus cuatro cartas no valen nada en ningún lance, y córtalo con no hay mus en cuanto tengas algo que envidar: reyes para la grande, ases para la chica, pares o la 31.
Al descartarte, quédate con los reyes y los ases: son los dos extremos de la baraja, y los dos ganan lances.
Sabe qué gana cada lance
Las mismas cuatro cartas juegan cuatro veces. Dos reyes y dos ases son fuertes a la grande, fuertes a la chica y además duples. Una mano de cincos y seises es floja en todo.
El juego va aparte: la 31 es lo mejor que hay y la 33 el peor juego. Una mano de 32 es excelente; una de 33 suele perder contra cualquiera que tenga juego.
Ser mano vale mucho
La mano gana todos los empates. En la chica y la grande, donde los empates son frecuentes, eso hace que una mano mediana valga mucho más en el sitio de la mano que en cualquier otro.
Envida con más soltura siendo mano, y con más cuidado cuando la mano es de la otra pareja.
No querer es barato; querer no
Un envite no querido solo paga lo que había antes en la mesa: una piedra si es el primero. Querer pone todo el envite a las cartas. No quieras si no estás seguro; quiere cuando el lance es tuyo.
Envida poco para ganar piedras a quien no quiere, y guarda las subidas para los lances que tienes seguros.
Juega con tu compañero
No ves las cartas de tu compañero y aquí no hay señas, así que lee sus envites. Un compañero que envida a la grande tiene reyes; uno que pasa en pares no tiene ninguno.
Cuenta las piedras de toda la mano: cada lance suma al mismo marcador, y al final gana la pareja que va por delante.