Estrategia de Tarneeb
Cómo jugar bien a Tarneeb cuando ya conoces las reglas: las decisiones que importan y los hábitos que ganan.
Puja bajo
Un contrato cumplido suma cada baza que haces, así que una puja de siete que acaba en diez bazas vale lo mismo que una de diez. Una baza de más en la puja, en cambio, cuesta la puja entera. Puja lo que tienes seguro, no lo que esperas.
Supera al otro bando solo cuando su contrato te costaría más que uno arriesgado tuyo.
Cuenta con dos o tres de tu compañero
No conoces la mano de tu compañero, pero de media vale dos o tres bazas. Cuenta tus bazas seguras —ases, reyes acompañados, el largo de tu mejor palo— y suma eso, no más.
Si tu compañero pujó antes que tú, ha mostrado una buena mano; superarle es decir que aportas más que la media.
Elige el triunfo por largo
Nombra el palo del que más tienes, no el de las cartas más altas. Seis picas hasta la reina son mejor tarneeb que el as y el rey de corazones solos, porque un palo largo es uno en el que los demás andan cortos.
Como declarante, sal pronto de triunfo para arrastrar los de los rivales, y luego cobra tu palo largo y tus ases.
Defiende para tumbar el contrato
Con la puntuación habitual, los defensores no suman nada si el contrato no cae, así que cada baza tiene el mismo objetivo: una más de las que el declarante se puede permitir. Si pujaron nueve, necesitáis cinco.
Sal de los palos en los que el bando que pujó anda corto y guarda tus ases para su palo largo.
Guarda el trece para cuando sea seguro
Un trece cumplido gana la partida al momento, y uno fallado cuesta trece. Pújalo solo con una mano que no pueda perder ninguna baza, cosa que pasa más o menos una vez en una noche larga.
Cerca de la meta, en cambio, puede bastar un contrato pequeño cumplido: cuenta lo que necesitas, no lo que podrías hacer.