Pesca: una partida de ejemplo

Una partida de Pesca desde el reparto hasta el final, jugada a jugada, con el motivo de cada decisión.

El reparto

Tres jugadores —tú, Ada y Bo— reciben cinco cartas cada uno, y el resto de la baraja se extiende boca abajo como el lago. Tu mano: 7♠ 7♥ K♦ 3♣ 9♠. Ada tiene 7♦ Q♣ Q♥ 2♠ 5♦, y Bo tiene K♣ K♥ 9♦ 4♠ J♣, aunque tú, claro, solo conoces las tuyas.

Empiezas tú. En tu turno pides a un jugador un valor que ya tienes. Si tiene alguna, te las entrega todas y vuelves a pedir. Si no, vas a pescar, y tu turno termina.

Tu primer turno

Tienes dos sietes, así que pides sietes a Ada. Tiene uno y te da el 7♦. Ahora tienes tres, y vuelves a pedir, esta vez sietes a Bo. Bo no tiene: ¡a pescar! Sacas el 2♥ del lago y tu turno termina.

Todos oyeron las dos preguntas, así que ahora todos saben que tienes sietes, y que Bo no tenía ninguno hace un momento.

Escuchar a los demás

Ada te pide reinas. No tienes, así que pesca, y saca la Q♠: una reina. Aquí ir a pescar termina el turno saques lo que saques, así que le toca a Bo. Lo que has aprendido: Ada tiene reinas.

Bo te pide reyes, y le entregas el K♦. Vuelve a pedir, nueves a Ada, y pesca. Así que Bo tiene reyes y al menos un nueve. Sin que nadie lo vea, ha sacado el 7♣.

Un turno largo

Tienes el 2♥, así que pides doses a Ada, y te da el 2♠. Vuelves a pedir. Bo pescó hace un momento y pudo sacar cualquier cosa, así que pruebas a pedirle sietes a Bo, y te entrega el 7♣. Son los cuatro sietes, y el grupo se pone boca arriba delante de ti.

Sigues. Bo pidió nueves, así que tiene que tener uno, y tú tienes el 9♠: pides nueves a Bo y recibes el 9♦. Pides treses a Ada, y no tiene. Pescas la J♦, y tu turno termina con un grupo bajado y parejas de doses y nueves en la mano.

Cómo termina la partida

El juego sigue así hasta que se han formado los trece grupos. Un jugador que se queda sin cartas no está eliminado: roba del lago cuando le toca y sigue jugando.

En esta partida los grupos acaban repartidos así: tú 5, Ada 4 y Bo 4. Ganas, sobre todo porque recordaste quién pidió qué.

Lo que enseña la partida

Cada pregunta le dice algo a la mesa. La pregunta de Ada delató sus reinas, la de Bo delató sus reyes y su nueve, y tu primera pregunta les dijo a todos que tenías sietes.

Las mejores peticiones fueron las que se basaron en lo que otro acababa de decir. Pedirle nueves a Bo no fue adivinar: él mismo los había pedido.