Estrategia de Texas hold'em

Cómo jugar bien a Texas hold'em cuando ya conoces las reglas: las decisiones que importan y los hábitos que ganan.

Juega menos manos, y juégalas con más decisión

La forma más habitual de perder al hold'em es ver demasiados flops. Dos cartas cualesquiera son inferiores a casi cualquier mano con la que alguien haya decidido subir, y pagar «solo para ver» suma la mayor parte de lo que pierde un jugador flojo en una noche.

Las manos iniciales fuertes son las parejas, dos cartas altas como as-rey o rey-reina, y los ases del mismo palo. Manos como rey-siete o reina-cuatro parecen jugables y no lo son: cuando ligan, suelen formar la segunda mejor mano. Cuando una mano merezca jugarse, sube con ella en lugar de pagar. Subir gana el bote directamente algunas veces, y cuando no, reduce el número de rivales.

La posición vale más que las cartas

Actuar el último en una ronda de apuestas es una ventaja real: has visto lo que hicieron todos antes de decidir. Juega más manos desde posición tardía, en el botón o justo antes, y menos desde posición temprana, donde cualquiera que hable después de ti puede subirte.

Las ciegas actúan las últimas antes del flop y las primeras en todas las rondas siguientes. Defenderlas con manos flojas parece ahorrativo y cuesta fichas, porque jugarás el resto de la mano sin posición.

Cuenta tus outs antes de pagar

Cuando vas a proyecto, cuenta las cartas que te darían la mano ganadora. Un proyecto de color tiene nueve outs, uno de escalera abierta ocho. Con dos cartas por salir, multiplica tus outs por cuatro para tener una idea aproximada, en porcentaje, de ligar antes del river; con una carta por salir, multiplica por dos.

Luego compáralo con el precio. Si en el bote hay 80 tras la apuesta de tu rival y pagar cuesta 20, arriesgas 20 para ganar 80, así que necesitas ligar más de una vez de cada cinco. Un proyecto de color con una carta por salir ronda el 20 por ciento, así que está justo; una escalera interna, por debajo de 10, es para tirar.

Apuesta con un motivo

Toda apuesta debería o bien recibir el pago de manos peores o bien hacer que se retiren manos mejores. Una apuesta que no hace ninguna de las dos cosas —una pareja media que apuesta en una mesa donde solo pagarán manos mejores— es la que desangra fichas.

Ajusta el tamaño de tus apuestas al bote, no a tus fichas. Entre la mitad y tres cuartos del bote es una referencia sensata tanto para apostar por valor como para farolear, y usar los mismos tamaños para ambas cosas evita que tus apuestas delaten lo que llevas.

Farolea en las mesas adecuadas, y poco

Un farol funciona cuando la historia tiene sentido. Si subiste antes del flop y sale as-rey-cuatro, apostar representa una mano que perfectamente puedes tener. Apostar contra cinco jugadores en una mesa de cartas medias conectadas no representa nada, y alguien pagará.

Los mejores faroles son los semifaroles: apuestas con un proyecto que todavía puede ganar si te pagan. Los faroles puros contra varios rivales, o contra un jugador que ha pagado en todas las calles, son regalos.

Protege tus fichas

Aquí el hold'em se juega sin límite, así que cualquier mano puede costarte todo lo que tienes delante. Los botes grandes son para las manos grandes. Una pareja, aunque sea buena, rara vez vale todas tus fichas contra un jugador que ha sido prudente toda la noche y de pronto sube.

Cuando pierdes un bote grande, lo peor que puedes hacer es intentar recuperarlo en la mano siguiente. El tilt —jugar peor porque estás molesto— es la costumbre más cara del póquer.