Una mano de tres contra el crupier, resuelta en una sola ronda.
Una mano de póker de tres cartas contra el repartidor, resuelta en una sola ronda. Como solo hay tres cartas, el orden no es el que conoces.
Escalera de color, trío, escalera, color, pareja, carta alta. Aquí la escalera gana al color, al revés que en el póker de cinco cartas, y con buen motivo: con tres cartas la escalera es más difícil de conseguir.
Pon una ante y recibe tres cartas. Después decide: retirarte y perder la ante, o poner una apuesta play igual a ella y ver la mano del repartidor.
El repartidor necesita reina alta o mejor para jugar. Si no califica, la ante se paga al mismo importe y la apuesta play se devuelve. Si califica y le ganas, ambas apuestas se pagan al mismo importe. Si te gana, pierdes las dos.
Una escalera o mejor paga un bonus sobre la ante, califique o no el repartidor.
Una apuesta opcional aparte, que se paga solo por tus tres cartas: pareja o mejor gana, con premios crecientes hasta la escalera de color. Se liquida con independencia del repartidor.
La estrategia sencilla: juega cualquier mano de reina, seis, cuatro o mejor, y retírate con todo lo inferior.