Una carta menos cada ronda hasta que solo quede un jugador con cartas.
El juego más sencillo de la familia del whist y uno de los mejores con niños. Los jugadores van cayendo hasta que solo queda uno.
Siete cartas a cada uno. Se descubre la siguiente carta y su palo es el triunfo.
Sale el jugador a la izquierda del repartidor. Sirve al palo si puedes; si no, juega lo que quieras. Gana el triunfo más alto, y si no, la carta más alta del palo de salida.
Quien no se haya llevado ninguna baza en la ronda queda eliminado y no participa más.
Quien más bazas se llevó elige el palo de triunfo de la ronda siguiente y sale a su primera baza.
El reparto siguiente es de una carta menos: siete, luego seis, luego cinco, y así hasta una.
Un jugador eliminado en la primerísima ronda que juega puede, si se acuerda, seguir con una sola carta: una vida de perro. Puede jugarla en la baza que quiera. Si gana con ella vuelve al juego con mano completa la ronda siguiente; si la pierde, queda fuera.
Gana el último jugador que quede, o quien se lleve la única baza de la ronda final de una carta.