Gana bazas o paga el bote: todos van tras el mismo dinero.
Un juego de bazas de Luisiana que se juega por un bote, donde perder cuesta mucho más de lo que da ganar. Todo lo que no consigas llevarte, lo pagas.
Una baraja de 52 cartas, ases altos. Todos ponen una entrada en el bote. Se reparten cinco cartas a cada uno, y la última carta del reparto se descubre para fijar el palo de triunfo.
Al ver tu mano, decides si juegas o te retiras. Retirarte te cuesta la entrada y nada más. Esta decisión importa más que cualquier carta que vayas a jugar.
Los jugadores que siguen pueden descartar y recibir cartas nuevas, hasta cinco.
Cinco bazas. Las reglas son estrictas y de una exigencia poco habitual:
Debes servir al palo. Si puedes ganar a la carta más alta jugada en ese palo, debes hacerlo. Si no puedes servir al palo, debes fallar si tienes triunfo.
No hay margen de decisión. Un jugador que incumpla algo de esto ha renunciado y paga el bote.
Quien se lleve tres o más de las cinco bazas gana el bote. Quien haya jugado y no se lleve ninguna queda bourré y debe igualar el bote para la mano siguiente, que es como el bote llega a hacerse enorme.
Si nadie se lleva tres bazas, el bote pasa a la mano siguiente, y todos los que no se llevaron ninguna pagan.