Una baraja de 78 cartas, triunfos permanentes y tres oudlers que perseguir.
Se juega con una baraja de tarot de 78 cartas, no para adivinar el futuro sino como uno de los juegos de bazas más profundos de Europa. Mejor con cinco jugadores, muy bueno con cuatro.
Cuatro palos de catorce cartas —del as al diez, después sota, caballero, reina y rey— más 21 triunfos numerados y la Excusa.
El triunfo 1 (petit), el triunfo 21 y la Excusa. Estas tres cartas son sobre las que gira toda la puntuación.
No es un triunfo y no puede ganar una baza. Si la juegas te la quedas y devuelves una carta sin valor a quien ganó esa baza.
Valor de las cartas, contadas por parejas con una carta normal Cada oudler y cada rey 4,5; reina 3,5; caballero 2,5; sota 1,5; y todas las demás 0,5.
Se apartan seis cartas como chien. Pujas en orden creciente: petite, garde, garde sans le chien, garde contre le chien. El tomador juega solo contra todos los demás. En las dos primeras el tomador recoge el chien y descarta el mismo número de cartas; en las dos últimas el chien va a un bando o al otro sin verse.
Cuántos puntos necesita el tomador depende de con cuántos oudlers termine: 56 sin ninguno, 51 con uno, 41 con dos, 36 con los tres. Esa es toda la razón por la que se pelea tanto por el petit.
Sirve al palo si puedes. Si no puedes, debes jugar un triunfo, y debes jugar un triunfo más alto que cualquiera ya jugado si lo tienes. Gana el triunfo más alto.
Los defensores puntúan juntos, así que una partida a cinco es un tomador contra cuatro, salvo que el tomador cante un rey antes de mirar el reparto, lo que convierte a su poseedor en compañero silencioso.