Toda la baraja boca abajo. Levanta dos y acuérdate de todo.
También llamado memoria o pelmanismo. La baraja entera va boca abajo, y todo el juego consiste en recordar dónde está cada cosa.
Baraja una baraja de 52 cartas y coloca todas las cartas boca abajo en una cuadrícula: cuatro filas de trece, o cualquier disposición que todos alcancen.
En tu turno, descubre dos cartas para que todos las vean.
Si coinciden en valor, te las llevas y repites turno. Si no coinciden, vuélvelas boca abajo exactamente en el mismo sitio, y pasa el turno.
Los palos no importan, solo el valor. Algunos exigen que el color también coincida, lo que reduce a la mitad el número de parejas válidas y da una partida mucho más larga y difícil.
Jugad hasta vaciar la mesa. Gana quien haya reunido más parejas.
Funciona perfectamente como solitario: despeja la cuadrícula entera y cuenta cuántos turnos te llevó, y después intenta mejorarlo.
Usa media baraja —solo dos palos, 26 cartas— y coloca una cuadrícula más pequeña. Sigue siendo ganable, que importa más que el reto.
La única táctica real: cuando descubras una carta que no habías visto y no haga pareja, fíjate en dónde va la segunda carta y no en la primera. Todo el mundo recuerda su propia primera carta y olvida la que se vio obligado a revelar.