Apuesta al jugador o a la banca: nueve es el mejor total posible.
Casi nada lo deciden los jugadores. Apuestas a cuál de dos manos va a ganar, y las reglas de robo hacen el resto.
Jugador, banca o empate. Son nombres de las dos manos, no de nadie en la mesa: puedes apostar a cualquiera. La banca gana un poco más a menudo, y por eso se le suele cobrar una comisión. El empate paga bien y pierde mucho; déjalo en paz.
Los ases valen 1, las numeradas su número, y los dieces y las figuras cero.
Suma las cartas y quita la cifra de las decenas. Siete y seis son trece, que cuenta como tres. El mejor total posible es nueve.
Dos cartas a cada mano. Ocho o nueve en cualquiera de ellas es un natural, y la mano termina ahí.
Si no, se aplican reglas fijas y nadie elige. La mano del jugador roba con un total de 0 a 5 y se planta con 6 o 7. La banca roba después con 0 a 2, se planta con 7, y en medio roba según lo que haya robado el jugador.
Nunca hace falta memorizar la tabla. El crupier la aplica, y ninguna decisión tuya cambia el resultado, que es exactamente por lo que el juego va tan rápido como va.